La democracia no puede ser secuestrada ni impuesta por la fuerza. Debe ser construida por el propio pueblo.
La Alianza Progresista condena de manera inequívoca el ataque militar llevado a cabo por los Estados Unidos contra el Estado soberano de Venezuela. La violencia y la coerción no resuelven la crisis política venezolana, ni hacen avanzar las legítimas aspiraciones de su pueblo a la democracia, la justicia y la dignidad.
La transformación democrática no puede ser impuesta desde el exterior. La reconciliación en la sociedad venezolana solo puede lograrse a través de la libre expresión de la voluntad popular, el respeto a la soberanía nacional y el pleno ejercicio de las libertades fundamentales. La Alianza Progresista rechaza firmemente cualquier declaración o intento del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de administrar o gobernar Venezuela. Cualquier transición política debe ser determinada por las y los venezolanos.
Al mismo tiempo, la Alianza Progresista es clara en su evaluación de que Venezuela ha sido gobernada bajo un sistema autoritario marcado por la erosión de las instituciones democráticas y graves violaciones de los derechos humanos. La represión de la oposición política, las restricciones al espacio cívico y la negación de las libertades fundamentales han causado un profundo sufrimiento y han contribuido al desplazamiento de millones de venezolanas y venezolanos. Estas realidades, sin embargo, nunca pueden ser utilizadas para justificar una intervención militar extranjera ni violaciones del derecho internacional.
Los ataques unilaterales llevados a cabo en ciudades venezolanas y la expulsión forzada de Nicolás Maduro y de su esposa del país son injustificables. Estas acciones violan el derecho internacional, socavan la diplomacia y establecen un precedente peligroso. No fortalecen la democracia ni los derechos humanos en Venezuela, en América Latina ni en ninguna otra parte.
La intimidación, la presión militar y la intervención coercitiva alimentan la inestabilidad y profundizan el sufrimiento humano, mientras las personas comunes soportan las consecuencias de las disputas geopolíticas de poder.
La Alianza Progresista rechaza el autoritarismo y la dominación en todas sus formas, ya sea ejercidos por autoridades internas o impuestos desde el exterior. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano en su búsqueda de la libertad, la democracia, la soberanía y la dignidad humana, y apoyamos una transición democrática y pacífica determinada por las y los venezolanos y basada en el respeto al derecho internacional.
Foto: Protestas venezolanas en la ciudad de Nueva York, 3 de enero de 2026 © SWinxy, bajo licencia CC BY 4.0